martes, 12 de abril de 2016

Añoro el Buen Terror, Parte I: Cine

No os podéis imaginar cuanto me duele el rumbo que está llevando el terror hoy en día. Da igual el medio, tanto cine como videojuegos están jodidos. El género de terror se ha casualizado hasta límites absurdos, reduciendo las posibles historias a un esqueleto predefinido del que parece que es imposible salir, rodeados de una carne insulsa, formada por los más estúpidos clichés del género, que la gente consume y disfruta cual inculta manada que no es capaz de imaginar algo mejor.

Y aquí estoy yo, incapaz de disfrutar de semejantes aberraciones, llorando como una niña por el valor perdido y, cual Jorge Manrique, añorando los tiempos pasados. Para los pocos que quedamos que, como yo, no concatenamos con la nueva ola de terror, escribiré dos artículos: uno sobre cine y otro sobre videojuegos, en los que haré un repaso de las obras que se salen de los estándares marcados por el rebaño, aún capaces de hacernos pasar miedo sin asquerosos y constantes jumpscares que intenten llamar nuestra atención.
El Resplandor

Para las obras que comente en esta entrada voy a usar un sistema de colores que represente hasta qué punto recomiendo la obra: Las películas marcadas en azul serán obras maestras del género, las verdes películas que sin duda merece la pena ver, las amarillas obras aprobadas, pero que tampoco te pierdes nada especial por no verlas y las rojas películas que no recomiendo ver.

El problema principal del terror actual nace de la vagueza del espectador de poner de su parte, de estar dispuestos a comprender, de ir más allá y completar las piezas de una obra que no les trate como estúpidos. El mal terror te lo da todo mascado, te explica perfectamente qué es lo que pasa, te intenta asustar con carnicería barata o sustos repentinos. El mal terror es muy fácil de consumir, tan solo te pide que te sientes y disfrutes del jolgorio. El buen terror es más sutil, te pide que seas tú el que desgrane su esencia misma, hallando en el proceso la esencia de dicho miedo. Con el buen terror la pesadilla no acaba tras apagar el televisor, nos perseguirá, pues se ríe de nuestro ser, que es, al fin y al cabo, lo que nos da miedo.

La clave está en una palabra que he comentado antes: la sutileza, el ir más allá de lo que se muestra, y dar al espectador pequeñas pistas de lo que ocurre, siendo él quien forme el puzzle y dando un resultado distinto en cada persona, pues las piezas faltantes las rellenará con lo que a él más le asusta. Se podría decir que el buen terror es personalizado, pues espera que seas tú el que cree un contexto. El rey de lo que aquí os comento es El Resplandor (1980) del gran maestro Kubrik. Esa película nos hace el favor de no explicarnos gran cosa. Sí, sabemos que a Jack se le va la pelota, y que Danny tiene poderes psíquicos, pero poco más. ¿Te asustan los fantasmas? Esta película puede ser perfectamente explicada como una historia de fantasmas. Por el contrario, ¿tienes más miedo a los locos? Estas de suerte, El Resplandor también puede ser vista como una película que trata la locura y sus repercusiones. La dualidad de esta película es muy notable, y cada uno sacará de ella lo que más miedo le provoque.

El Proyecto de la Bruja de Blair
¿Sabéis por qué existen tantísimas películas sobre un grupo de jóvenes que son perseguidos por un asesino/fantasma/psicópata/maldición/...? Porque son películas muy baratas de hacer, con pocos actores, poca CGI pero que causan un gran impacto, ya que es muy fácil empatizar con ellos por la mayoría de espectadores que ven este tipo de películas. Este subgénero de cine tiene ya un nombre slasher, y es uno de los principales causantes del declive del cine de terror actual. Películas como Destino Final (2000)Encuentros Paranormales (2011)Eliminado (2015) o cualquiera de Jason o Freddy Krueger son claros ejemplos de cómo películas más bien mediocres pueden llegar a un público masivo usando los clichés clásicos del slasher. Esto no significa que una película de terror sea mala por el simple hecho de ser de bajo presupuesto, como ya nos demostró la impactante El Proyecto de la Bruja de Blair (1999), que con apenas 3 actores y una cámara barata es capaz de crear una atmósfera tremendamente inmersiva, lo que critico son aquellas obras que aprovechan unos clichés funcionales para crear una obra barata y de baja calidad pero de mucha rentabilidad.

It Follows
El slasher no siempre fue el despropósito que se nos presenta hoy día. En sus orígenes nació como una forma de acercar el terror al día a día y crear terror acercando el peligro al espectador, es decir, haciéndole creer que cualquiera de los personajes de la película podría ser perfectamente él mismo. Mucha gente pone como inicio del slasher a Psicosis (1960) de Hichcock, pero no es hasta la década de los 70 que empiezan a aparecer las primeras obras que definen el género: La Matanza de Texas (1974) o Halloween (1978), películas que, a pesar de que hoy en día no recomiende debido a lo mal que han envejecido, sí hicieron evolucionar considerablemente el cine de terror e inspiraron muchas de las grandes obras posteriores. A pesar de lo dicho, sí existen slashers que se salen de la norma establecida, y son capaces de mantener el tipo ante un análisis más exhaustivo, como puede ser It Follows (2015), película de Robert Mitchell que aprovecha el estilo slasher para hacer algo nuevo y fresco o la cinta española Angustia (1987) de Bigas Luna, que le añade una nueva capa de profundidad para confundir en todo momento al espectador. No menos importantes son las obras que deconstruyen el género del slasher y parodian sus clichés más típicos, como son Scream (1997) o la sorprendente La cabaña en el bosque (2012), película que recomiendo sin lugar a dudas.
Poltergeist

El intento de acercar el horror al espectador creó además otra rama de cine que trataba lo paranormal pero lo traspasaba a un entorno casero, creando una dualidad entre la vida corriente y las fuerzas ocultas. Su terror se basaba en convertir lo cotidiano en algo extraño, haciendo que el espectador no pueda sentirse seguro es su idílica vida. Un ejemplo muy claro es Poltergeist (1982) que convertía la televisión, un objeto que todo el mundo tenía en su casa, en el origen del más temible horror, mandándole un mensaje muy directo al espectador: no te fíes de lo mundano. Con este concepto ya habían jugado anteriormente películas como El exorcista (1973), que te presentaba una bonita relación madre e hija para luego destrozarla ante tus narices; o Carrie (1976), que fantasea con las consecuencias de dar poderes a una adolescente que no conoce muy bien su lugar en el mundo.

Este tipo de películas ha llegado prácticamente intactas a nuestros días, y se han creado una serie de clichés alrededor de ellas, cuya explotación, de nuevo, da lugar a grandes éxitos de taquilla por películas de baja calidad, como puede verse en cintas como Paranormal Activity (2007)La trampa del Mal (2010), Insidious (2011) Así en la Tierra como en el Infierno (2014). Por supuesto existen excepciones, como, por ejemplo Mamá (2013), una película muy inquietante y visualmente increíble o Babadook (2014), que, aunque personalmente el final de la película me disgustó mucho, está rodada con un mimo increíble con los pequeños detalles.
Mamá

Este concepto se llevó al extremo con la cinta de Shyamalan El Sexto Sentido (1999), que a pesar de ser una cinta flojilla, puso en la mesa un concepto muy interesante que no desvelaré (aunque es tan comentado que casi no es ni spoiler). Cogiendo este concepto y mejorándolo salió 2 años después Los Otros (2001) de Amenábar, que aprovecha su idea y la exprime al máximo, creando una película de muchísima más calidad que su antecesor.

Y llegamos al que posiblemente es mi subgénero favorito: el terror a lo desconocido al que, afortunadamente, no ha llegado la sobreexplotación anteriormente mentada, debido a que es uno de los estilos más difíciles de crear. El concepto de terror a lo desconocido es muy difícil de acotar, ya que se nota su influencia en muchas otras películas de otros géneros, como por ejemplo en la anteriormente mentada It Follows, pero lo definiremos como aquellas películas que consiguen crear el terror usando una amenaza que nunca se llega a explicar. A pesar de que no se explique es vital dar pequeñas pistas al espectador para que pueda formarse una ligera idea de su origen, pero sin que nunca llegue a tener claro si sus suposiciones son ciertas o no. Esto hace que el espectador tenga que involucrarse en la historia, lo que reduce el público objetivo y provoca que no sean, en muchos casos, económicamente rentables.

El ejemplo más claro de este tipo de cine es la grandísima obra Alien: El Octavo Pasajero (1979), la original, alejaos de las secuelas como si fueran la peste. En esta película Ridley Scott no nos llega a contar casi nada sobre el xenomorfo, convirtiéndolo en una criatura desconocida e imprevisible, pero totalmente creíble al terminar la película y reflexionar sobre él. Lo anterior unido al maravilloso apartado visual, diseñado por H. R. Giger lo convierte en una obra de culto del cine.

Unos años más tarde nos llegaría La Cosa (1982) de Carpenter. Basada en una película más antigua (de la cual no puedo hablar, ya que no he visto), nos presenta a unos investigadores en la Antártida que descubren los restos de una criatura. Este ser es capaz de mimetizarse y hacerse pasar por otras criaturas, usando este concepto para confundir al espectador, que nunca podrá estar seguro de si los personajes son quienes dicen ser.
La cosa

Desde aquí empiezan a nacer esporádicamente películas con este estilo que acaban haciéndose un hueco en la historia del cine, redefiniéndolo y llevándolo a nuevas cotas. Recomiendo especialmente Cube (1997), The Ring (1998) y El Proyecto de la Bruja de Blair (1999), las tres películas que limitan muchísimo la información que proporcionan al espectador y se aprovechan de detalles sutiles que el usuario tiene que descubrir para generar su historia. Mucho más moderna no se puede olvidar la cinta de Darabont La Niebla (2007), que aprovecha sus criaturas para hablarnos de algo más profundo: la psique humana.

Funny Games
Por supuesto, y enlazando con la película anterior, no podríamos acabar esta entrada sin hablar del terror psicológico. Aunque actualmente este nombre ha perdido su significado, y se llama terror psicológico a cualquier cosa que de miedo, realmente se refiere a aquellas películas en que el miedo se crea por los propios personajes, sus sentimientos, emociones y pensamientos. Es un horror mucho más humano, que trata de asustar al espectador de sí mismo, enseñándole los más oscuros pensamientos que residen en su interior. Nacen de esta forma películas como El Silencio de los Corderos (1991), que hace al espectador empatizar con un asesino en serie, mostrándole que, en el fondo, no son tan distintos; Funny Games (1997), que presenta el salvajismo de la mente humana y hace partícipe de ella al espectador; y Saw (2004), que usa el gore para demostrar al espectador que no es más que un maldito morboso que disfruta viendo sufrir a los demás.

De forma mucho más introspectiva existen tres cintas muy recomendadas que comparten muchas similitudes entre sí, caracterizadas por deformar la realidad para representar el estado mental de sus personajes, haciendo que el espectador vea el mundo desde los ojos de su protagonista. Estos son Perfect Blue (1998), una cinta de animación japonesa que trata sobre la vida de una actriz y su relación con sus fans; Donnie Darko (2001), que introduce al espectador en la mente de un esquizofrénico; y la película coreana Dos Hermanas (2003), una película angustiosa y casi desequilibrada que juega en todo momento con la mente del espectador.
Perfect Blue

No sería justo hablar de terror psicológico sin nombrar a las desconocidas El Experimento (2001), película que ataca directamente al ser humano; y a la española Musarañas (2014), una cinta recomendadísima sobre una mujer que sufre agorafobia.

Con esto terminamos la primera parte de este resumen del terror. Soy consciente de que me han faltado montones de géneros y películas conocidas, pero prefiero centrarme en los géneros que más me gustan que, al fin y al cabo es de lo que más puedo hablar. En la segunda parte, que supongo llegará la próxima semana, haremos un repaso similar pero en el mundo de los videojuegos, que también tiene chicha. Ah, y si notas que me falta alguna película por comentar, o tienen una opinión distinta con respecto a alguna de las que aparecen siéntete libre de dejar un comentario, que siempre es enriquecedor escuchar otras opiniones. Desde aquí os mando un saludo.

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